Post Julia 22-02-2021

LA DERIVACIÓN DE RESPONSABILIDAD TRIBUTARIA DEL ADMINISTRADOR SOCIAL Y SU ENCAJE EN EL CONCURSO DE ACREEDORES DE PERSONA FÍSICA

Es bastante común que los concursos de personas físicas vengan producidos por la anterior actividad mercantil que venían realizando los deudores. Las empresas empiezan a tener pérdidas, llegando en ocasiones a declararse también en concurso, quedando los empresarios en una situación de insolvencia inminente al no poder hacer frente a las deudas en las que se constituyeron como avalistas de la mercantil.

En este ámbito, se suscita la siguiente cuestión ¿cómo han de ser calificados los créditos de la Administración tributaria donde el obligado tributario era la mercantil fallida? ¿cabe extender algún tipo de responsabilidad al administrador de la sociedad? ¿y si este se encuentra en concurso, cómo se calificará dicho crédito?

Al respecto se han pronunciado las Sentencias del Tribunal Supremo 315/2020, de 17 junio de 2020 y 664/2020, de 10 de diciembre de 2020:

“El sujeto infractor deviene ex lege responsable de una deuda tributaria ajena. Es decir, no se trata de un crédito tributario nuevo, autónomo e independiente, sino del mismo crédito, reforzado o garantizado con un patrimonio adicional. Del art. 41.5 LGT se desprende que el acto administrativo de derivación es declarativo de responsabilidad respecto de una deuda que ya existía, y no constitutivo, puesto que no crea un crédito ex novo.

De este modo, la derivación de responsabilidad tributaria tiene una función meramente garantizadora de la recaudación, por lo que el sujeto responsable no sustituye al sujeto pasivo principal, sino que se sitúa junto a él como garante del crédito adeudado.

[…] De acuerdo con esta concepción, al no considerarse la derivación de responsabilidad tributaria como una sanción, no cabe que se subordine todo el crédito resultante, conforme al art. 92.4 LC, sino que conservará la misma clasificación que correspondería al crédito del que provenga la derivación.”

Es decir, y trasladando dichas manifestaciones al actual TRLC y la LGT, para el caso de que la Administración tributaria ostentase un crédito contra la mercantil de la que el deudor era administrador en el momento en el que se produjo la infracción que genera dicho crédito, este responderá como responsable subsidiario para el caso de que el requerimiento a la mercantil hubiese resultado fallido, al ostentar una posición de garante con respecto a la misma (artículo 43.1 a. LGT). De esta forma, no será calificado dicho crédito como subordinado conforme al art. 283.4º, pues no se trata de una sanción ya que el ahora deudor concursado ocupa exactamente la misma posición que el deudor original (la mercantil). Por ello, cabe considerar dicho crédito conservando la calificación que correspondería si fuese el deudor primitivo.

Por Julia Gargallo Vaamonde

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