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ACTIVISION BLIZZARD: ¿CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE CUMPLIMIENTO NORMATIVO?

Aunque puede que no haya tenido una gran repercusión, todos los aficionados a los videojuegos nos hemos “levantado” hoy con la noticia de que Microsoft ha comprado Activision Blizzard por algo más de 60.000 millones de euros, cifra que, aunque es más que alta, puede entenderse como barata, así, estamos hablando de sagas tan famosas como Diablo, Call of Duty, WarCraft, Starcraft o, el famosísimo Candy Crush, estos nombres pueden darnos una perspectiva del impacto que esta compra puede llegar a tener en la industria.

Así, y sin entrar por supuesto, a hacer una valoración desde la perspectiva de la industria del videojuego, pues no tenemos el conocimiento para ello, como abogados expertos en CUMPLIMIENTO NORMATIVO, desde Legal Notes veníamos siguiendo todo lo relacionado con Blizzard desde que, en julio de 2021, el Departamento de Igualdad en el Empleo y la Vivienda de California, demandara a Blizzard por acoso sexual y discriminación hacia sus empleadas (demanda que luego se ha ampliado a la luz de las pruebas encontradas).

Es fácil pensar que, situaciones tan especiales como esta, no pueden suceder en España, pero, haciendo nuestro el famoso dicho, más vale prevenir que curar, pensamos que debemos tener en cuenta estas situaciones para poder evitarlas en un futuro.

Nuestra visión del derecho, la cual es predominantemente preventiva, nos hace ver estos casos como una consecuencia lógica de una mala gestión (o, en demasiadas ocasiones, una falta de la misma) y no como algo aislado, de manera que, en nuestra opinión, podría haberse evitado con una serie de medidas encaminadas a ello.

Así, en palabras de Argandoña “una buena empresa, una empresa excelente, es -ha de ser- una empresa ética. Y si no es ética, no será una buena empresa”. Asimismo, creemos firmemente que “muchas decisiones inmorales, antes que inmorales son malas decisiones”, no podemos olvidar que, no tomar decisiones es, en sí mismo, una decisión (quizá la peor), fue esta la opción elegida por Blizzard, el mirar para otro lado y no hacer nada durante años (años en los que el talento se fue marchando hacia la competencia), una decisión que se ha mostrado nefasta para la compañía y que ha finalizado en la compra por parte de Microsoft y pasando, en ese iter transcurrido entre julio de 2021 hasta hoy (poco más de 6 meses) por una caída en bolsa desde los 103,00$ en febrero de 2021 hasta los 57,28$ a los que llegó en diciembre, podemos percibir facilmente el deterioro real de la acción, o, dicho de otro modo, del valor de la empresa…

Ya hemos visto las consecuencias de no ser una empresa ética, está muy bien como ejercicio mental, pero, la pregunta que debemos hacernos (o por lo menos, así lo creemos) es:

¿Cómo puedo ser una buena empresa, es decir, una empresa ética?

Partamos por supuesto de la existencia de una infinidad de posibilidades, todas con sus ventajas e inconvenientes por supuesto, no obstante, y tras años de experiencia, creemos firmemente que el camino para conseguir una empresa ética pasa necesariamente por plantearse como imprescindible la existencia de un sistema de cumplimiento normativo real y efectivo, de poco vale tener un “sistema de papel” en el que nadie crea y que, como consecuencia, nadie cumpla pues, en la práctica, estos sistemas se comportan más como una patente de corso para actuar de forma cuanto menos, poco ética. El mejor sistema de cumplimiento normativo es aquel que se aplica

Es por ello que, todo sistema de cumplimiento debe, además de contar con un enfoque centrado en el riesgo (lo que se realiza a través del conocimiento de la empresa y su sector junto con un análisis de riesgos), una serie de políticas adecuadas a las necesidades de la empresa y un sistema de seguimiento correctamente diseñado, con un plan formativo que garantice el conocimiento por parte del personal de sus obligaciones, no son pocas las ocasiones en las que se produce un incumplimiento (a veces más grave de lo que pueda parecer a simple vista) simple y llanamente por una falta de conocimiento pues, no se aplica lo que no se asume, no se asume lo que no se conoce.

Asimismo, no podemos olvidar la Directiva (UE) 2019/1937 relativa a la protección de las personas que informen sobre infracciones del Derecho de la Unión, la cual, ante la falta de trasposición por parte de España, es de aplicación directa en algunos de sus puntos y que, se presenta como una herramienta perfecta para el refuerzo del cumplimiento y la garantía de los derechos de los informantes.

Finalmente, no sabemos qué habría pasado en Activision – Blizzard de haber contado con un sistema de cumplimiento efectivo ya que, el riesgo cero no existe, de lo que sí estamos seguros es de que las consecuencias con las que hoy nos hemos despertado, no se habrían producido y Activision – Blizzard seguiría siendo vista como la creadora de algunas de las mejores sagas de videojuegos de la historia en lugar de como una empresa rota.

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